Cuando te llama una pareja como Nagore y Jordi, y te propone hacer la sesión de Pre-boda en San Cugat del Vallés (Barcelona), lo primero que sientes es la emoción por trabajar fuera tu zona. Una vez allí, cuando estás en plena faena, empiezas a ser consciente de la presión que tienes encima. Te han hecho ir hasta allí porque para ellos es un lugar que significa mucho, y para nosotros es muy importante reflejarlo.

Una vez que partimos de esa base, nos preguntamos : ¿Acaso es necesario que en todas las fotos salga un fondo característico del lugar?. Se trata de una presión peligrosa, ya que puede condicionar nuestro trabajo y el estilo de fotografía por el que nos han contratado. Por supuesto sacamos unas tomas en las que el fondo sea evidente y reconocible, pero no tienen por qué ser todas, ni mucho menos. A veces conviene apostar por aquellos rincones que en apariencia pueden parecer extraños, incluso feos, pero que por diversos motivos nos parecen interesantes. Sin la confianza ciega de los novios esto no sería posible. ¡Gracias!

Os dejamos un making off de esta sesión de pre-boda, en la que acabamos metidos en un garaje negro y lleno de polvo. Tranquilos! Sant Cugat ya se ve en otras tomas, pero recordemos que los protagonistas están delante de la cámara.

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